La pobreza infantil en España en la lente de Aitor Lara

Publicado en por vivienblog

La pobreza infantil en España en la lente de Aitor Lara
La pobreza infantil en España en la lente de Aitor Lara
Publicidad

El fotógrafo vasco nos habla sobre su trabajo con familias llamadas 'chabolistas'.

Aitor Lara, ganador del Premio PHotoEspaña Ojo de Pez de Valores Humanos 2014, retrató a los niños de familias chabolistas que corren el riesgo de convertirse en adultos con futuros verdaderamente inciertos.

 

¿Cómo llegó a este trabajo sobre la pobreza infantil en España?

La ONG Save The Children me pidió por encargo realizar las fotografías sobre este asunto para ilustrar su borrador del informe (sobre el tema) que afecta al desarrollo de la infancia. Se trata de una franja de la sociedad que, por la crisis y por las políticas de austeridad, se ha movido hacia la pobreza; es lo que ellos llaman la "pobreza invisible".

 

¿Cómo trabaja esa "pobreza invisible" y la hace visible? ¿Cómo la trata éticamente?

No voy a las zonas más marginales de la sociedad sino a esas franjas más populares de las grandes ciudades y de algunos pueblos. Las fotos se hicieron a familias normales que están pasando apuros y necesidades. El contexto, aparentemente, es normal pero dentro de estas casas se sufre la falta de recursos que afecta directamente a los niños. Entré en la vida cotidiana de las familias y los niños; lo que he hecho es seguir su normalidad, entonces, a lo mejor el trabajo respira cierta naturalidad porque no son fotos tomadas en contextos forzados.

 

¿Le interesa que su trabajo vaya más allá del titular de la prensa?

Este trabajo no está hecho para prensa, aquí no hay pose ni hay sensacionalismo. Es verdad que hay casi tres millones de niños en la pobreza y las fotografías sirven como campaña de sensibilización para este tipo de análisis sociales.

 

Sin ser fotografías dolorosas tratan de dar una sensación al espectador...

No son dolorosas porque los niños son alegres. Son niños que, dentro de sus mundos, respiran inocencia y felicidad, pero eso no quiere decir que no estén atendidos sanitariamente; viven hacinados o en casas ocupas o no comen las proteínas que deben comer.

 

¿Cómo fue su nivel de implicación y de investigación?

Para hacer este tipo de fotografías tienes que prestar mucha atención a lo que está sucediendo y ser muy sensible a la realidad en la que estás penetrando. Tus emociones son puro presente, son las que estás viviendo en ese momento. Te pueden conmover situaciones que vives y que observas, también algunos lugares que visitas, pero cuando terminas el trabajo ya no estás vinculado a esas familias ni a esos niños, a la causa sí porque es un trabajo en el que tengo un compromiso ético y moral, de lo contrario, no lo podría hacer.

 

¿Hay alguna foto que no haya expuesto en este trabajo por correr el riesgo de ser sensacionalista?

Yo no tengo muchos escrúpulos en la fotografía. Sí considero que hay que moverse dentro de unos márgenes éticos. Creo que ahora mismo existe una diarrea visual muy potente. Creo que hay que tener pudor pero, como el mundo está tan prostituido en todos los sentidos y niveles, el fotógrafo es un trabajador más y lo que hace es buscarse la vida y tratar de sobrevivir en esta vorágine tan competitiva.

 

Estos escenarios pobres en los que se movió ¿le daban pena? ¿Qué sensaciones tuvo?

Hay situaciones que sí dan pena, por ejemplo, una foto de una niña que está con las maletas en el pasillo. Se trata de una casa ocupada por una familia que no tiene luz, no tiene agua, que no saben en qué momento los van a desalojar y, por eso, tienen las maletas hechas, esas situaciones sí dan pena.

 

¿Con su trabajo quiere llamarnos a aportar más en ayuda social o es algo que no tiene intenciones?

Bueno... es una llamada de atención; es un trabajo que enseña una realidad que está de actualidad por un asunto de crisis económica.

 

Ya que habla de la crisis como coyuntural, siempre he pensado que se corre el peligro de que la pobreza en la sociedad española quede enquistada ¿Usted qué piensa?

Esa es una buena reflexión, yo no lo había pensado, pero creo que sí puede pasar, es un peligro, además, porque sí veo que la sociedad se está transformando; hay un periodo de transformación en el que sí se están asentando estas nuevas maneras de vivir y de estar en sociedad, sobre todo, para esta franja que se ha desplazado hacia la pobreza.

Aitor Lara

(1974 en Barakaldo, Vizcaya) comenzó en 1999 cuando fue galardonado con el Premio de Fotografía Juana de Aizpuru, mostrando su trabajo en ferias internacionales como ARCO y Paris Photo. En 2004, recibió la beca de investigación Ruy de Clavijo de Casa Asia para llevar a cabo un proyecto en Uzbekistán. En 2008 recibió el premio Europa Multicultural de Médicos del Mundo. Ha publicado varios libros como Torre de Silencio editado en 2008 por Fundación Tres Culturas, Maestranza, sobre la plaza de toros de Sevilla, estas fotografías decoran la fachada del edificio FNAC de Sevilla desde 2009, y Ronda Goyesca, editado por La Fábrica. Además, cuenta con diversas publicaciones en NewsWeek, Financial Times, OjodePez o Vokrug Sveta. En 2012 fue nominado para la beca Magnum Foundation Emergency Fund.

 

Lara aborda cuestiones relacionadas con los valores socio-culturales, la identidad y el anonimato, sugiriendo un modo de interpretar la realidad contemporánea. Ha trabajado en diferentes países profundizando en las dimensiones antropológicas de diferentes cultos religiosos y de algunas minorías sociales. 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post