El cine español vende más fuera que dentro de España
Durante 2010, la recaudación en taquilla de los títulos españoles en el exterior ascendió a 90 millones de euros, por encima de los 80,27 millones registrados en España.
La crisis económica afecta al mercado interno español. Es una realidad que en el ámbito de la cultura se hace más evidente. El ocio es la actividad que más recortes sufre en momentos de crisis.
La industria cinematográfica en España ha sufrido pérdidas que se pueden valorar con la caída del número de salas de cine en España. Para 2010 el número de salas se situaba en 3.907, 123 menos que durante 2009, según el Censo de Salas de Cine de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC).
Esa misma encuesta determina que el año pasado existían 747 establecimientos de cine en España, 18 menos que en 2009.
Esto ha provocado que las películas españolas ganen más dinero y atraigan más espectadores fuera que dentro de España, según datos de la industria cinematográfica publicados el lunes en Madrid en un evento del sector.
Durante 2010, la recaudación en taquilla de los títulos españoles en el exterior ascendió a 90 millones de euros, por encima de los 80,27 millones registrados en España.
El cine español recaudó un total de 23 millones de euros en Francia, 13 millones de euros entre Estados Unidos y Canadá y 12 millones de euros en Italia. A mayor distancia se colocan los ingresos obtenidos en México y la combinación de Reino Unido e Irlanda (5 y 4,7 millones de euros, respectivamente).
La apuesta por lo “comercial”
Es innegable que el repunte del cine español en el mercado del cine mundial, en donde la industria norteamericana invade las salas, se debe a que ha sabido seguir la estrategia marcada por Hollywood.
La apuesta por películas más “internacionales”, con temáticas y efectos de producción de tipo cine comercial -como la implementación del 3D- ha provocado que el cine español sea más competitivo. Casos que materializan esta estrategia son películas como Buried y Planet 51, que atrajeron 16,3 millones de espectadores, frente a los 12,9 millones que tuvieron las cintas más tradicionales.
Aunque también vale destacar la aparición en cartelera de los directores españoles consagrados a los que el público nunca les falla. En 2010 el turno fue para Pedro Almodóvar con Los abrazos rotos y Alejandro Amenábar quien dirigió la cinta española Ágora que, como es costumbre en el director chileno, se acercó al mercado internacional al rodarla completamente en inglés, como ya lo había hecho con Los otros.
En nombre de España
Otra de las estrategias que ha seguido el cine español para ganar espectadores en el exterior, es el incremento de coproducciones, usualmente en cintas latinoamericanas, que han permitido acceder a buenos guiones y a un mayor mercado de habla hispana. Dentro de esta modalidad, vale la pena nombrar a la película El secreto de sus ojos, del argentino Juan José Campanella, ganadora del Premio Oscar 2010 a Mejor Película Extranjera.
En total, el número de películas en cartel en salas extranjeras ha crecido un siete por ciento. También ha aumentado el número de títulos distribuidos a nivel internacional con financiación íntegra o mayoritariamente española.
Desunión y piratería: los retos del cine español
La última vez que una película netamente española fue nombrada en los Premios Oscar -los más importantes por lo menos en cuanto al cine comercial se refiere- fue en 2005 con la película Mar adentro de Alejandro Amenábar. Desde entonces, es notable el descenso que han tenido las producciones españolas.
Los directores y especializados en el mercado del cine son conscientes de la responsabilidad de la crisis económica por la que atraviesa España, pero también aseguran que las soluciones dependen de ellos mismos.
"El cine español tiene que recuperar su público y establecer una comunicación más fluida con los medios", indicó el director Fernando Trueba, que apadrina la VI edición de Madrid de Cine. "(Tiene que) dejar de estar siempre en una guerra continua que tenemos, ya que formamos parte de lo mismo, por lo que hay que establecer una necesaria y fluida colaboración entre todos", añadió.
Pero aunque las intenciones son buenas las realidades parecen distantes. El mercado del cine cada vez más siente su desahucio con el crecimiento de la piratería. Los problemas para llevar al público a las salas son un escollo tradicional del cine español, que lucha por competir con la gran industria norteamericana en un país donde la descarga de archivos protegidos de la Red es algo habitual para muchos ciudadanos. El Observatorio de Piratería del sector del entretenimiento español estima que esta práctica les costó en 2010 unos 11.000 millones de euros.
La polémica aprobación este año de la conocida como Ley Sinde, que pretende combatir la descarga de archivos protegidos, reflejó el desencuentro sobre esta cuestión entre diferentes sectores de la industria, los espectadores y la clase política. Mientras unos defienden la piratería y otros la condenan, el cine sigue de caída libre en recaudación.
Vivian Murcia G.