'Tus padres volverán', testimonios del exilio uruguayo

Publicado en por vivienblog

'Tus padres volverán', testimonios del exilio uruguayo
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Esta es la historia de 6 de los 154 niños que en 1983 volaron solos desde Europa a Uruguay.

En 1983 el gobierno español dispuso un avión para que viajaran 154 menores desde España a Uruguay cuando la dictadura militar del Cono Sur estaba llegando a su fin. Eran hijos de exiliados políticos que, ante la imposibilidad de regresar a su país, enviaron a sus hijos a conocer a sus familiares y su país de origen.

 

Cuando llegaron a Montevideo había miles de personas esperándolos. Los niños miraban atónitos por las ventanillas de los autobuses mientras la gente los saludaba y grataba al unísono “tus padres volverán”.

 

"Este gesto humano, pero cargado de un mensaje político, no sólo apoyó la lucha por los derechos humanos, sino que sembró en la vida de muchos niños, el conflicto entre la identidad y el abandono", explica el director del documental Pablo Martínez Pessi, quien responde esta entrevista.

 

¿Cómo llegó a interesarse en hacer un documental sobre este tema?

 

Llegué a este tema por casualidad. Un día vi en la televisión de Uruguay un relato sobre este hecho histórico que yo desconocía, el vuelo de los hijos de exiliados que tuvo lugar en 1983. Lo primero que pensé fue en qué tendría que haber pensado un niño que hubiese vivido ese episodio. Yo me comparaba con esos niños, en 1983 yo tenía 3 años, así que me puse en su lugar.

 

Me di cuenta que tenía que contar la historia de estos niños porque, de alguna manera, representaba la historia de mi generación que, aunque no tuvimos que ver directamente con la lucha política, sí acompañamos a nuestros padres.

 

Su llegada al Uruguay representó para mi país la unión de los uruguayos, tanto de los que estaban dentro del país como de los exiliados. Al contar esta historia, a través de 6 personajes que reflexionan acerca de sus vidas, se va reconstruyendo la memoria histórica de Uruguay.

 

¿En qué consistió el vuelo de los niños?

 

Los uruguayos que vivían en Madrid en 1983, apoyados por las juventudes socialistas de España y el gobierno español, decidieron enviar a sus hijos a Montevideo para que tuvieran la oportunidad de pasar unos días con su familia que era lo que los padres no podían hacer. Era un gesto humano con un mensaje político que era transmitirle al pueblo y a los militares que la dictadura se estaba acabando.

 

El vuelo fue el 25 de diciembre con llegada el 26. Cuando los niños llegaron el aeropuerto estaba cercado por los militares, los niños se encontraron sólo con unos cuantos organizadores quienes los llevaron al centro de Montevideo. Allí había miles y miles de uruguayos esperándolos.

 

La caravana de llegada fue muy impactante, duró 4 horas y media. Los niños se rencontraron con familiares como abuelos, tíos... con quienes pasaron entre 15 y 20 días. Después, los niños regresaron en tres aviones diferentes a los países donde vivían en Europa.

 

Lo importante es que estos niños se dieron cuenta de que también eran exiliados, entendieron cuál era el rol y la lucha política de sus padres y vivieron, por primera vez, el problema identitario que tiene ser exiliado. Cuando hice la película uno de los niños me decía: "ser hijo de un exiliado político es cargar una mochila que aprendes a llevarla o te pesa toda la vida".

 

En su opinión, ¿se ha hecho justicia y reparación a las víctimas de la dictadura en Uruguay?

 

No del todo. Hace unos años cuando fue elegido el presidente Mujica se hizo un llamado al plebiscito para derogar la ley que permitía investigar las injusticias de la dictadura y cuestionar a los militares que aún estaban vivos. El pueblo uruguayo decidió que no.

 

En alguna medida se ha hecho justicia porque se han hecho excavaciones y han aparecido algunas personas desaparecidas, pero todavía falta mucho por hacer.  

"Lo que más me duele es que aún en Uruguay hay personas que defienden a capa y espada la causa política sin comprender el coste humano"

¿Qué heridas siguen abiertas en Uruguay?

 

Desde la película, que es el lado del que puedo contestar, siguen abiertas las heridas de los exiliados, aquellos que nunca pudieron volver a Uruguay. Adaptarse a una sociedad nueva no fue fácil, como no lo es para ningún exiliado. Muchos de los hijos de exiliados decidieron regresar a Uruguay, algunos lograron rencontrarse con su país, pero muchos andan por ahí de país en país porque no encuentran su lugar en el mundo. Esa es una herida abierta: el vacío de identidad, la idea del exilio y el desexilio es dolorosa.

 

Una parte de sanar las heridas es hacerlas visibles ¿lo ha querido hacer en su documental?

 

Sí. Confieso que desconocía muchísimo acerca de este hecho. Para mí el exiliado era una persona que se iba porque quería y al investigar noté que no era así. Creo que estos temas hay que sacarlos a discusión permanentemente para mostrar cómo viven y cuáles son los dolores del exiliado. La pregunta que rodea la película es: ¿cuáles son los conflictos que han tenido los niños del exilio?

 

Fue importante la llegada de esta película a mi país, se abrieron discusiones con politólogos y psicólogos, por ejemplo. El propio presidente Mujica decía que "en algún momento tenemos que reflexionar a ver si todo lo que hicimos fue correcto".

 

En el documental pongo un granito de reflexión acerca de estos temas que pertenecen a la identidad iberoamericana porque el exilio es un tema transversal en nuestros países.

 

¿Cómo ha logrado desmarcarse de los tópicos de las películas dedicadas a las dictaduras del Cono Sur? ¿Cuál es el valor añadido de este documental?

 

Se desmarca de otras películas porque a mí me interesó el factor humano, no el político. Cuando era estudiante de cine crecí viendo películas acerca de la dictadura hechas por una generación que salió a filmar y a denunciar los hechos de la dictadura pero yo, como parte de otra generación, creo que lo que corresponde es hablar no de lo político sino de lo humano, de las atrocidades que dejó la dictadura desde el lado afectivo. Eso está pasando ahora en Latinoamérica con películas como Los rubios (Argentina), El edificio de los chilenos (Chile) Allende, mi abuelo Allende (Chile) y otras tantas películas que hablan desde el lado humano.

 

También creo que después de haber tantos documentales de denuncia el espectador de hoy huye a estos temas. Abordar el tema con humanidad permite que el espectador conecte más fácilmente con la película. Yo siempre he tenido claro que todos tenemos un exiliado en nuestra vida, todos hemos perdido a un amigo o un familiar...

 

En la identidad uruguaya de hoy ¿cómo se hace presente el exilio de estos menores?

 

Fue una sorpresa porque este tema no se había discutido nunca en mi país y muchas personas, inclusive los organizadores de este viaje, no eran conscientes de esto hasta que empezaron a escuchar a estos chicos en la película. Sí hay marcas del exilio, los padres dedicaron muchos años a la lucha política y muchos de estos niños fueron parte de éstas sin pedirlo. Esto es positivo para la política porque permite que ahora reconstruyamos, desde el análisis, todo lo que hicimos mal.

 

Usted recoge los testimonio de 6 de los que, por entonces, eran niños. ¿Cuál de esos testimonios le causó mayor impacto?

 

Todos los testimonios me conmueven. El que más me impacta o me moviliza de alguna forma es el de Guzman Tierno, un italiano, porque cuando era niño tuvo una lucha muy grande por ser comprendido por sus padres y cuando él quiso ser padre, le era difícil y creyó que todo estaba perdido. Al final, lo logró y fue su manera de saldar muchas cosas en su vida. Me conmueve la alegría de Jorge Garibaldi al recordar la llegada de los niños porque fue muy importante para él; me emociona la historia de Fernando De Meersman por la distancia que siente con su padre y el amor que le dedica éste, a la vez, me entristece que aún hoy exista esa distancia.

 

¿Siente que le quedan más historias por contar dentro de esta historia?

 

Hay muchas historias que quedan por contar. Cuando terminamos la película fueron apareciendo niños que me contaban sus historias y que me parecían increíbles. Después de la investigación yo seleccioné los 6 testimonios que me parecían que representaban los 3 temas que trata la película: identidad, exilio y familia y los personajes que rendían mucho más. No añadiría nada, se trata y se tocan los temas que yo quería, cumplí con la tarea.  

 

¿Qué es lo que más le ha dolido de la exploración que ha hecho a la historia de su país?

 

Lo que más me duele es que aún en Uruguay hay personas que defienden a capa y espada la causa política sin comprender o de tratar de entender que hay cosas que se hicieron mal. En el caso de este documental, hay gente que reivindica constantemente el viaje y que rechaza la postura que toma la película para hablar de los temas identitarios y de exilio. Me duele que exista un doble discurso, por un lado se habla bien de la película pero, por otro, se mal entiende el hecho político. 

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