Centroamérica, el lugar más peligroso para los migrantes
La ONU advierte que la región es la más violenta del mundo
En diferentes comunicados de prensa la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha asegurado que 2015 ha sido el año con mayor número de migraciones forzosas desde 1945 (Segunda Guerra Mundial).
En el Día Internacional de las Personas Migrantes (18 de diciembre) diferentes entidades humanitarias hacen un llamamiento en defensa de los derechos de estas personas.
"La ONU calcula que más de tres millones de personas intentan, cada año, emigrar clandestinamente a Estados Unidos"
Pese a que el foco mediático ha estado centrado, básicamente, en la crisis humanitaria protagonizada por quienes intentan llegar a Europa desde África, existen otros puntos migratorios que no pueden caer en el olvido.
Uno de ellos es, sin duda, el denominado triángulo del norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) que es una zona con altos índices de violencia, tiene la tasa de homicidios más alta del mundo: 16.3 por cada 100.000 habitantes.
La violencia repercute en el aumento de personas que huyen de sus países de origen e intentan llegar a Estados Unidos a través de la frontera con México.
La ONU calcula que más de tres millones de personas intentan, cada año, emigrar clandestinamente a Estados Unidos a través de su frontera sur. Los métodos son peligrosos. Van desde caminar por el desierto de Arizona hasta nadar por el río Grande. Todo vale cuando se piensa en el "sueño americano".
Médicos Sin Fronteras (MSF) -una organización que está en más de 70 países- está trabajando en dos albergues de la ruta migratoria. En éstos son atendidas, diariamente, personas que provienen de países centroamericanos como Guatemala, Honduras y El Salvador que son los de mayor éxodo.
La exposición de los migrantes a los altos niveles de violencia en sus países de origen y durante su tránsito por México es preocupante. Las duras restricciones legales para hacerse con un estatuto de refugiados se traducen en la falta de protección de sus derechos humanos.
Andrey Cubero es un enfermero costarricense que lleva 11 años trabajando con MSF. Tras su misión en Irak, ha llegado a México como coordinador médico. Conoce de cerca dos conflictos aparentemente disímiles, sin embargo, asegura que las necesidades humanitarias son básicamente las mismas: "Yo he viajado desde Irak hasta México para trabajar en dos contextos que históricamente son distintos pero que se asemejan en tanto que las necesidades de las víctimas son las mismas. Éstas exigen, cada vez más, un tratamiento no sólo físico sino, además, psicológico. La demanda de ayuda en salud mental se ha incrementado notoriamente en los últimos años. Las consecuencias al nivel de salud mental pueden ser muchas y muy diversas", dice Cubero.
"Seis de cada diez mujeres son víctimas de violencia sexual por parte de traficantes y policías"
Las mujeres y los niños son las poblaciones más vulnerables. Seis de cada diez mujeres son víctimas de violencia sexual por parte de traficantes y policías, según lo afirma Amnistía Internacional. Esa organización señala que la situación es tan extrema que las mujeres migrantes tienen que utilizar un anticonceptivo al que ellas denominan "inyección anti-México" para, así, evitar embarazos en caso de ser violadas.
"Las mujeres y los niños son nuestra prioridad, sin embargo, vemos con cierta preocupación que las mujeres sólo representan el 10% de los usuarios de MSF (el 90% son hombres). Esto se debe a que las mujeres prefieren callar una violación por temor a pasar por el procedimiento legal que implica la denuncia. Al ser 'ilegales' temen enfrentarse a los estamentos jurídicos, ya que corren el riesgo de ser deportadas", afirma Cubero.
Pero los hombres migrantes no se libran de la violencia. Las denuncias de abuso sexual en hombres han incrementado. "Los hombres también deben contar como víctimas de abuso sexual en la frontera entre México y Estados Unidos. Es importante entender que los hombres ya están más abiertos a hablar sobre el tema, ya no es un tabú. El problema siempre ha estado pero las denuncias han incrementado", señala Cubero.
"El Instituto Nacional de Migración de México calcula que alrededor de 3.391 niños de Guatemala, Honduras y El Salvador son deportados cada año"
Otro drama es el protagonizado por los niños. Su terrible odisea es viajar solos. Algunos dejan sus países de origen por problemas entre pandillas (que son los focos de la delincuencia en Centroamérica), otros van en busca de sus padres que suelen ser inmigrantes ilegales en Estados Unidos que no pueden llevarlos a ese país a través de una vía legal.
El Instituto Nacional de Migración de México calcula que alrededor de 3.391 niños de Guatemala, Honduras y El Salvador son deportados desde México cada año, el 83% son menores no acompañados. Las condiciones jurídicas de estos niños son difíciles. Actualmente, México tiene un plan de visas -con permisos de trabajo incluidos- para aquellos migrantes centroamericanos que, por condiciones de seguridad, no puedan ser deportados pero, al ser menores de edad, resulta imposible que los niños adquieran este estatuto jurídico. La deportación pasa a ser la vía más fácil. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Reasentamiento de Refugiados (México) estima que anualmente se procesan entre 7.000 y 8.000 niños, como casos de deportación.
Es difícil el trabajo con los niños porque legalmente no hay nadie que se haga responsable de estos. Los padres no los reclaman porque temen ser deportados y los niños no dicen dónde están sus padres por miedo a que les localicen y les deporten.

La migración es producto del círculo de la pobreza. "Mientras haya pobreza en Centroamérica las cifras de violencia no bajarán y, aunque pensemos que Latinoamérica se ha ido desarrollando, esta frontera es la representación de que no se trata de un crecimiento equitativo. La migración no ha disminuido pese a las cifras de crecimiento económico de la región, por el contrario, en los albergues donde MSF desarrolla sus actividades encontramos que hoy hay más migrantes centroamericanos que hace dos o tres años", asegura Cubero.
Aunque los gobiernos de Estados Unidos y México afirman haber incrementado su ayuda monetaria para detener el flujo migratorio, éste no deja de crecer. "Las personas y los diferentes grupos delincuentes han buscado caminos alternativos para lograr su objetivo. El problema es que medidas como la militarización de las zonas fronterizas hacen que las vidas de los migrantes estén en permanente riesgo", afirma Cubero.
El caso más evidente es la militarización del camino que recorre el tren conocido como "la bestia" que cruza la frontera entre México y Estados Unidos. Cuando éste pasa las personas corren a la par y se cuelgan, como pueden. Suben a sus vagones con la esperanza de cruzar la frontera. Ahora "la bestia" es un camino restringido y vigilado por la policía mexicana: "Médicos Sin Fronteras seguirá teniendo personal dentro de los albergues a lo largo de la ruta migratoria. Sabemos muy bien que millones de niños, mujeres y hombres prefieren arriesgar sus vidas en los rieles de un tren (como 'la bestia') que morir a causa de la violencia en sus países de origen", concluye Cubero.
