Los países más pobres de África son los que más invierten en sus niños

Publicado en por vivienblog

Una investigación del African Child Policy Forum demuestra que los países más pobres de África invierten un mayor porcentaje de su PIB en la infancia que los más ricos.

 

La inversión en el bienestar de la niñez no tiene relación directa con la riqueza de los países, pero sí la tiene con la concienciación de que los primeros años de vida de un ser humano dan como resultado sociedades más prósperas. Esa es la conclusión a la que llega la investigación del African Child Policy Forum que cuestionó la voluntad de los países más ricos de África en invertir en el desarrollo de la niñez.

 

Esta investigación analiza diferentes variables, como salud y educación, que evalúan la inversión social de los países con el fin de medir su compromiso con la calidad de vida de la infancia.

 

Fiel a su calificación de continente de contrastes, los países que conforman África han demostrado su inequidad en inversión social. Curiosamente, el estudio arroja la conclusión de que son los países más pobres los que más porcentaje de su PIB invierten en la infancia. Los más ricos, por el contrario, se concentran en inversiones estratégicas, o “políticas de buena gobernanza”, como las estrategias militares.

 

Países como Lesoto, Botsuana, Yibuti, Kenia, Malawi y Suazilandia, invierten un mayor porcentaje de su Producto Interno Bruto (alrededor del 13%) en variables tan imprescindiles para el desarrollo como la educación de la niñez, a diferencia de países con más recursos económicos como Sudán y Guinea Ecuatorial que invierten un 0,3% y un 1,4% del PIB, respectivamente.

 

La limitada capacidad de los organismos de ejecución, la corrupción constante y la poca conciencia hacen que la inversión en el desarrollo social sea escasa en África. Por esta razón, el estudio es enfático en afirmar que “se necesita que, además de voluntad, los procesos de inversión estén acompañados de un marco jurídico garante”.

 

Niños sin voz ni voto
“Un colectivo indefenso”, es la definición que emplea el estudio del African Child Policy Forum para definir el estado de los niños en el continente africano. Aunque los niños constituyen una gran proporción (alrededor del 48%) de la población, no tienen poder ni son directamente influyentes en el sistema político del continente. Esto hace poco probable que la designación de presupuestos a la infancia llegue a ser un tema de primer orden.

 

El estado de salud de los niños africanos sigue siendo el tema más crítico. A pesar de los avances en ayuda humanitaria millones de niños siguen muriendo por causas prevenibles. El acceso al tratamiento de enfermedades potencialmente mortales sigue siendo bajo. Esto se debe, sobre todo, a la cuota sanitaria que deben pagar los usuarios en sus países.

 

La desnutrición sigue siendo la causa directa de la mortalidad en África. El escaso rendimiento escolar, el abandono temprano de los estudios y el incremento de la prostitución infantil son las consecuencias de una dieta disminuida. El estudio pone de manifiesto casos alarmantes en los que algunos niños africanos declaran haber intercambiado sexo por comida.

 

La educación también se evalúa como una de las variables más importantes en el desarrollo de la niñez. En datos, el continente africano gasta menos del 3% de sus recursos en educación, dejando a un número significativo de sus niños en niveles bajos de escolarización.

 

Sin embargo, la inversión en educación presenta variaciones dentro de los países africanos. Por ejemplo, el Gobierno de Lesoto invierte alrededor del 13% del PIB. Varios otros países, como los de Botsuana, Yibuti, Kenia, Malawi y Suazilandia, también invierten una proporción relativamente elevada del PIB en educación. Por el contrario, algunos países dotados de más recursos económicos, como Sudán y Guinea Ecuatorial invierten un 0,3% y un 1,4% del PIB, respectivamente.

 

Los avances
En el estudio del African Child Policy Fórum también se destacan los avances que han logrado algunos gobiernos en la puesta en marcha de políticas de inversión social.

 

Uno de estos es la ampliación de la cobertura de la inmunización que aumentó entre un 40% y un 75 % entre 2005 y 2008 en países como Angola, Cabo Verde, República Democrática del Congo (RDC), Níger y Sudáfrica. También ha habido una significativa reducción de las tasas de mortalidad infantil, especialmente en países donde las tasas eran muy altas, como Níger y Sierra Leona.

 

El estudio también señala un progreso considerable con respecto a la educación. El acceso a la educación, tanto a primaria como a secundaria, ha aumentado significativamente en los últimos años. La brecha de género en acceso escolar se ha ido reduciendo, aunque continua siendo evidente.

 

El lugar de la crisis constante
La economía africana depende de los inestables mercados globales. Los productos africanos no son lo suficientemente fuertes en exportaciones y los mercados internos son incipientes. Esto ha provocado una respuesta negativa a la crisis económica que afecta a un buen número de potencias económicas.

 

Aunque se podría pensar que entre más altos estén los precios de los alimentos más ganarán los agricultores pobres, un sorprendente número de hogares rurales son compradores netos de alimentos básicos (alrededor del 60% en Kenia y Mozambique, por ejemplo).

 

La situación se agrava con la escasa repartición de los bienes de producción. En muchos países sólo una minoría de los agricultores tiene la tierra y el capital producido por los excedentes de venta de los alimentos. También se debe sumar el fenómeno de importación creciente. Muchos países africanos han pasado de ser netos exportadores de alimentos en la década de 1970 a ser importadores netos en los últimos años.

 

La inestabilidad del sector bancario mundial también ha afectado a África. El porcentaje de activos del sector bancario en manos de bancos extranjeros es más del 50% en muchos países del continente, por citar sólo algunos: Mozambique (100%), Uganda (80%), Zambia (77%), Botsuana (77%), Ruanda (70%), Tanzania (66%), Ghana (65%), Burkina Faso (65%).

 

El desequilibrio
Se hace evidente que las carencias en inversión social pesan más que los incipientes avances. Así, resulta tentador llegar a la conclusión circular a la que muchas veces se apunta cuando se habla de África: hay más por hacer.

El estudio es enfático en alertar que si África desea superar la pobreza necesita trabajar en la constitución de entidades estatales más funcionales que inviertan en el futuro. “Se necesita que los gobiernos africanos piensen a largo plazo y hablar del futuro es hablar de la niñez”, señala el informe.

 

Vivian Murcia G.

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