La música, en estado crítico

Publicado en por vivienblog

Un informe de Promusicae determina que la venta de música grabada vive un imparable descenso en España.

 

Parece una noticia, Pero no lo es. Es un hecho ampliamente conocido y que no aporta ninguna novedad: la música está en estado crítico. Cada año los sondeos de venta de discos en España, y el mundo, son una revelación de datos que traducen que vivir de vender discos es una ilusión.

 

El último informe que se ha conocido sobre este respecto fue realizado por Promusicae, entidad que engloba a las principales productoras españolas, que determina que las ventas de música grabada en España cayeron el 18% durante el primer semestre de 2011, respecto al mismo ejercicio del año anterior.

 

Año tras año la situación es más desoladora. La adquisición de canciones y discos ha reportado a la industria 62,5 millones de euros en los seis primeros meses del año, muy lejos de las cifras que se alcanzaban a principios de la década, cuando en ese mismo espacio de tiempo se llegaban a recaudar más de 250 millones de euros.

 

Esas cifras están acompañadas de un dato nada novedoso: el que más ha sufrido este descalabro es el mercado físico, cuya caída supera el 30,5% respecto al primer semestre de 2010. Así, en los primeros seis meses del año ha recaudado cuarenta millones de euros.

 

No vamos a hacer un muro de lamentaciones tratando de explicar inútilmente por qué el mercado de los discos dejó de ser lucrativo, o de cómo, irremediablemente, el mercado ha encontrado mucho más atractivo a cantantes banales que saben más vender perfumes que ser verdaderos creadores de sonidos, con lo que se aprecia el reverso de un mercado no sólo en cifras sino, además, -y aún más preocupante- en talento.

 

Ahora el panorama de la música parece ir más al fondo, llega a un verdadero estado crítico. Antes, cuando se decía que la venta de discos pasaba por una importante reducción, no faltaban los defensores de los soportes digitales como salvadores del mercado musical actual. Ahora resulta que el descalabro también alcanza a los digi defensores.

Los soportes digitales tampoco se han convertido en la panacea del sector, que se aferraba a esta alternativa para evitar un desplome cada vez más doloroso.

 

El primer semestre de 2010 registró un incremento del 30% en las ventas digitales, números que se han recortado hasta el 15,4% en el año en curso; las ventas directas de canciones y álbumes "online" han caído un 20%, mientras que las realizadas mediante servicios de telefonía móvil se reducen en un 52%.

 

Los resultados dejan entrever que en el mercado musical no se está viviendo una transición de modelo comercial, lo que se está viviendo es un proceso de desaparición del mercado en cualquiera de sus formas. La gente se acostumbró al todo gratis y cuando eso pasa difícilmente se puede dar un paso atrás. Más cuando la gente cada vez tiene menos dinero para el ocio y la cultura.

 

¿Culpables? todos aquellos que por falta de conciencia o de la incapacidad de tomar acciones concretas no han luchado contra lacras como la piratería, que marcó un diagrama de malas costumbres en el consumo musical.

 

Lo que parece más complejo es que el problema no se limita a la facturación de un sector. Como lo dice Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, la piratería y la falta de medidas para combatirla funcionan como parásitos que se consumen no sólo a las cifras de ventas sino a los talentos que quieren hacer buena música y vivir de ello.

 

"La pasividad del Gobierno, de los sucesivos gobiernos, durante todos estos años en la lucha contra la piratería, física o digital, ha propiciado una imaginería popular en la que la música carece de valor, y los aprovechados que la difunden son vistos como liberadores de la cultura en vez de los parásitos que son", indica Guisasola.

 

¿La solución? para los que queremos que la buena música vuelva a serlo, no hay otro camino que tomar conciencia del daño de la piratería,  un razonamiento que vendría bien acompañado por un Gobierno activo que ponga los límites firmes, aunque se crea que ya es tarde.

 

Por ahora, mientras la buena música está en estado crítico y los buenos profesionales ya no se conocen, seguiremos viendo artistas superfluos que sacan sosas canciones, venden malos perfumes y cuya única arma es ventilar sus pormenores sexuales, que encima resultan poco estimulantes.

 

Vivian Murcia G.

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post