El río que les robaron a los Wayúu
El periodista Gonzalo Guillén explica por qué los indígenas se están muriendo de sed
Según el documental, El río que se robaron, dirigido por el periodista colombiano, más de 7.000 niños indígenas de la etnia wayúu han muerto por hambre y sed. El vídeo también denuncia la desnutrición de cerca de 37.000 menores en La Guajira (territorio en el que viven los wayúu).
El vídeo fue admitido como prueba judicial ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en un esfuerzo por obligar al gobierno a que libere aguas de una represa de la que se beneficia uno de los complejos carboníferos más grandes del mundo.
¿Cuál es la problemática que está viviendo la población wayúu en Colombia?
El único río del desierto más grande de Colombia (la Guajira) fue secado por el gobierno de Colombia para almacenar el agua en una represa y destinarla solamente a las haciendas de un grupo de mafiosos y para las operaciones industriales de Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo. La comunidad indígena wayúu, la más grande de Colombia, es la primera afectada por esta situación y debido, principalmente, a esto se encuentra en franco proceso de exterminio por sed y hambre. El número de niños muertos de inanición durante los últimos años varía entre cinco mil y 14 mil. No es fácil saber con exactitud porque el Estado colombiano mantiene esa región en abandono casi absoluto.
¿Cuál ha sido la respuesta institucional?
Mi documental, El río que se robaron, fue la prueba principal que permitió que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la OEA, dictara medidas cautelares que obligan al Gobierno de Colombia a detener, de manera inmediata, el exterminio del pueblo wayúu. El Gobierno está incumpliendo los plazos concedidos para actuar y no ha hecho nada en concreto, excepto lanzar promesas en campañas.
¿No es Colombia un país rico en recursos naturales?
Que Colombia sea rico o no en recursos naturales no redime a las poblaciones más vulnerables debido al gigantesco régimen de corrupción en el que vive el país.
¿Cuál ha sido la respuesta de la sociedad?
Hay voces de asombro desordenadas, pero, en general, para Colombia las comunidades indígenas siempre han sido poco menos que animales.
¿Qué busca con su documental, además, de la evidente denuncia?
Lo único que puede buscar este trabajo, totalmente financiado por mí y el productor Alex Vernot, es denunciar el exterminio, pese a la censura.
¿Qué le faltó desarrollar en su documental? ¿Por qué?
Esencialmente, creo que el tema está bien cubierto. Lo que falta son canales de difusión y menos censura.
Como pasa con muchos temas, los medios de comunicación pueden estar dando la voz de alarma en este momento, pero ¿por qué no lo hicieron antes?
Los principales medios de comunicación de Colombia son propiedad de los tres grupos económicos y, en general, han callado el tema para salvar la publicidad que les da la multinacional propietaria de la mina de carbón, además, no quieren enemistarse con el Gobierno. El papel de los medios se han ceñido a divulgar noticias de registro, basadas en versiones del Gobierno.
¿Hay alguna razón de racismo en medio de todo este drama?
Colombia es uno de los países más racistas del mundo. La mejor prueba de ello es que el único presidente negro que hubo fue borrado literalmente de la historia. Se trata de Juan José Nieto Gil quien fue redescubierto hace dos décadas durante las investigaciones académicas de campo de Orlando Fals Borda -reconocido historiador y padre de la sociología moderna en Colombia, que murió en 2007-. Mi investigación al respecto la publicó 'El Nuevo Herald': www.elnuevoherald.com
¿Qué soluciones puede haber para los wayúu?
Primero que todo, una acción internacional con médicos y alimentos. Luego, que se cumplan las leyes, que opere la justicia, que vayan a la cárcel los responsables y que se creen mecanismos eficaces para que esto no se repita. Nada de esto, creo yo, va a pasar.
¿Qué papel han tenido las organizaciones internacionales defensoras de derechos humanos?
Solamente se han producido las medidas cautelares de la OEA.
¿Estamos ante un genocidio?
Sí, estamos ante un genocidio por causa de la corrupción y el régimen de injusticia monumental que existe en Colombia.
